jueves, 27 de diciembre de 2007

Cuento postnavidad

Era navidad, otra vez.

Ella triste caminaba perdida por las calles de aquella ciudad, tan verde, tan blanca, tan gris. Estaba perdida y no le importaba, en realidad no tenía donde encontrarse, no le interesaba hacerlo, vivir así, a su manera.

Pero igual se sentía triste, igual hubiera preferido tener a alguien a lado que le hiciera compañía, y alguién detrás que la empujara cuando no quería seguir, pero no había nadie, sólo la gente que pasaba sin darse cuenta de que ella estaba ahí, ya nadie le sonreía, ya nadie le tenía lastima, era invisible.

Tenía doce años viviendo en las calles de esa ciudad y se la había acabado la esperanza, la gente ya no le daba monedas, ahora era ella quien las tomaba de sus bolsas; la gente ya no le regalaba comida a la pobre niña, ahora debía tomarla de los botes de basura. Todo eso era triste y ella no tenía con quien compartirlo. Era navidad, la gente iba por la calle, sonriendo, sudando, muriendo de frío, sola esperando con alguien, o con alguien esperando no quedarse sola, y siempre alguien, alguien que espera, alguien a quien esperar, alguien quiere, a quien querer; para ella no, para ella no había nadie.

Pero a veces alguién viene y te da un abrazo, te pone una camisa nueva y muy blanca, te llevan en su vehiculo a un lugar donde te bañan e intentar hacerte sentir bien. Te hacen preguntas pero no puedes responder, ella estaba loca, no podía responder. Quizá le iría mejor con esa nueva vida encerrada.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Llegó en un barco .

Llegó en un barco,
vestida de azul y con sonrisa.

Cuando la saludé me saludó
me dio dos besos y dijo Hola, ¿qué tal?
le di más besos y dejé la respuesta para después.

Me habló de nudos y de millas marinas
de peces pescados y pulpos
de amaneceres maravillosos en el centro del mar.

Me hizo recordar a aquel tragador de cuchillos
al pobre panadero
al invalido señor que recoge una moneda en la calle
a aquel maestro de cara larga y trajes costosos.

Me quitó la sonrisa del rostro
me hablaba del mar
de sus costumbres
de cosas que son bellas y románticas.

O lo eran
porque nunca podré olvidar a aquel marinero
aquel que al verme le soltó la mano y se alejó

jueves, 13 de diciembre de 2007

Ella, para siempre .

Cada vez que vienes me abrazas y me hablas de nosotros dos, dices cosas preciosas que seguramente has aprendido de todos esos libros que tienes en tu cuarto. Cuando me besas y mientras lo haces yo pienso mucho en todas esas cosas que me dices, sé que me encantan y trato de descubrir cuales inventaste y cuales traen inspiración de otro autor.

Caminas delgada y agitando tus brazos delante mio, yo detrás te persigo porque te hice alejarte y realmente no quiero que te vayas; yo soy más rápido, te hubiera alcanzado cada vez que corrieras de mi, pero detienes un taxi y te subes a él, dices una dirección y yo me subo por la otra puerta, no me dices nada, no durante el camino.


Bajamos, tú por un lado, yo por el otro, enseguida doy la vuelta al taxi para detenerte antes de que entres al edificio donde vives pues una vez dentro ya no habrá manera de hacerte salir, salir y verme. Te detienes y me dices suave y lento que no quieres que siga detrás tuyo, que te deje en paz y que me vaya a casa; pero no puedo y te digo que no puedo, que te necesito y quiero estar contigo, yo hablo un poco más rápido, un poco más fuerte, sin embargo no me escuchas, sin embargo ni yo mismo puedo escucharme.


Lamento mucho haberte hecho enojar e iniciar esa persecución, aún cuando desde el principio tú me dijiste que cesara. Pero no cesé, pero no, callé, yo quería quedarme para siempre, pero no lo sé, parece que tú no. Insistes en discutir y pelear e irte para después regresar. Dices mentiras increibles y te creo, me hacer quererte, yo siempre te querré aunque te alejes y desaparezcas una vez más.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Sombras de estación.

Fue a causa de la desventura
o quizá a falta de aventura
que desperté en tierra de nadie,
como acción accidental
naufragé en la soledad.

Con un perezoso reloj
y mi imaginación,
pasé en la estación esperando
la próxima salida del Sol.

Bajo la luna invernal
una sombra se acercó,
sombra cansada y modesta
de un viajero de paso
que con mi sombra
y un dialogo al tiempo mató .

Minutos pasaron
y la sombra viajera
con el viento marchó,
se desvaneció soplando
palabras a manera
que a mi sombra asombró.

Jamás hubiera pensado,
que en la auscencia de luz
una sombra cualquiera
en un lugar incidental
pudiera iluminar
a mi oscuridad mental.

No se necesita luz
para ver mejor,
tan solo claridad.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Limonada.

Rocko se dio cuenta que desde la ventana de su baño podía tomar limones. Él podía tomar limones porque el viejo que vive en la casa detrás de la suya tiene un árbol de limones que tiene una rama de limón que creció exactamente hasta llevar limones a la ventana de su baño. Rocko sonrió cuando se dio cuenta de esto, pero no sabía si estaba feliz, es decir, él era feliz, pero no podía estar seguro que una rama de limones con limones en su ventana lo hacía más feliz; sin embargo Rocko tomó seis limones y se hizo una jarra pequeña de limonada.

Rocko gusta de comer dulces de leche, en realidad le gustan los dulces de todo tipo, esto es porque el dulce es su sabor favorito, es por esto que él agrega siempre mucha a azúcar a su limonada, y mucho hielo porque a él le gusta mucho el frío, por eso vive en esa ciudad, por eso gusta de salir al balcón con un vaso de limonada y sentir frío por un rato, un poco de aire fresco en su cara, una sonrisa con frío, una sonrisa fresca.

Rocko tiene muchos amigos y uno de ellos le regaló su guante de la suerte, desde que Rocko tiene ese guante de la suerte nadie puede ganarle en los miércoles de boliche, y quizá sus amigos piensen que ya no es tan divertido pues Rocko siempre gana, pero a veces él les presta su guante y aunque no le traiga suerte a cualquiera, y lo dejé a él con un poco menos de suerte, eso da la oportunidad de que alguien más gane y de que rían mientras toman cervezas juntos hasta terminar el juego.

Rocko también juega al fútbol, sus amigos con él. Hacen equipos juntos, juegan contra personas que no conocen, a veces los invitan a tomarse una cerveza con ellos, y algunas veces esas gentes que no conocen aceptan y todos toman cerveza juntos, entonces estos ya no son desconocidos aunque de cualquier manera a veces vuelven a jugar fútbol contra ellos. No siempre ganan, en realidad, casi nunca ganan, pero son amigos y les gusta la cerveza que compran juntos, y aunque ganen o pierdan sus amigos siempre son muy buenos amigos.


Rocko a veces toma algunas cervezas de más y se inhabilita para conducir, pero él tiene muy buenos amigos y siempre hay alguno que puede conducirlo a casa; son muy buenos los amigos de Rocko, todos son muy amigos entre si y todos se quieren mucho, algunos tienen novias y otros no, algunos tienen mucho trabajo y otros no tanto, pero siempre o casi siempre tienen tiempo para estar juntos, con o sin cerveza.

Rocko sabe que la gente muere, uno de sus amigos murió y sabe que esas son cosas que pasan, sin embargo él no puede evitar sentirse triste e incluso llorar un poco, porque él quiere mucho a sus amigos y ahora uno de ellos se ha adelantado en la vida. Los demás amigos de Rocko también lloran y están tristes, se mantienen tristes juntos por un par de días, se reúnen y se dicen palabras de apoyo, toman cervezas y hablan de su amigo que ya no esta, todos están tristes y todos piensan en él, es algo que no pueden evitar, incluso Rocko, que no llora cuando lo dejan sus novias, llora un poco por su amigo y deja que los demás lloren con él.

Rocko sabe que este amigo que ya no esta fue el que le regaló su guante de la suerte y lo tiene puesto cuando esta en el balcón tomando un vaso de limonada con quizá mucha azúcar, él sabía que era feliz, pero no sabía si era por esa rama de limones que lo proveería durante el verano o por el recuerdo de su amigo que le dio tanta suerte con ese guante. Rocko sonríe y siente el aire fresco en la cara, sabe que su amigo no está pero lo siente en su guante, sabe que la limonada tiene mucho azúcar, y sabe también que al próximo día extrañaran a alguien en el partido de fútbol.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Demasiadas letras, dos mentes.

Demasiadas letras conjugadas de dos mentes distintas tendrán lugar en este sitio;
letras de algún lugar que tratarán de expresar algún pensamiento,
alguna idea o alguna palabra.
A aquellas palabras que se hallen sin sentido
pérdidas en la inmensidad de este mundo
aquí entre mi amigo Garp y yo les daremos asilo.

Dos letras en un sitio

Empiezo este blog que será formado en colaboración de mi amigo, Neorelativista, nos conocemos de algunos años y escribimos

él escribe de una forma, yo escribo de otra, y se parecen,

leyendonos sabemos en que se parecen, en esos guiños, en esas comas, en esas frases sacadas del mismo lugar de la mente,

Imaginación, inspiración, la buscamos y muchos la buscan también, esperamos y creemos saber que esto funcionará para los dos, para compartir textos y escribir, quizá no mucho, quizá bastante

y así empieza y espero la entrada de mi amigo y ahora colaborador,

me encargaré de que esto quedé con un poco de los dos, fotos de los dos, textos de los dos, imagenes comunes

y será así, y no será, las dos cosas

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