lunes, 30 de junio de 2008

Suerte.

Los dados fueron arrojados,
la moneda lanzada,
todos desesperados
por conocer el resultado.

Se repartieron las cartas,
la baraja bien mezclada,
esperaba un poker,una tercia,
y perdí toda la apuesta.

¡Oh qué será el azar!,
es algo que pasa y está,
no sé si predestinado estará,
pero hay que arriesgar
para intentar ganar.

El carnicero con su amuleto,
alguna piedra, una pata de conejo,
bajo una escalera, un gato negro,
en las costumbres de todo pueblo.

Siempre está presente,
en el partido, en la rutina,
un trebol, un número trece,
en la fortuna y en la ruina,
para bien o para mal cada día.

En un diluvio o en una llovizna
incluso el amor deshoja su margarita,
y también si es asunto de muerte
siempre estará presente la suerte.

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