jueves, 10 de julio de 2008

Hasta este faro azul.

Me corté la lengua con un pedazo de paleta. La escena me ha parecido rara y tú has reído, me gusta verte reír así, abres la boca y veo tus dientes, te saco la lengua y tú ves mi sangre. Me besas y no te importa, nunca te ha importado nada cuando se trata de besarnos, ni la sangre, ni comida, ni siquiera la lluvia que en estos momentos cae sobre nuestra cabeza. Te mojas, te llevo abrazada y tengo frío, quizá tú también tienes frío pero llevas puesta mi chamarra, espero que eso ayude un poco.

Mi lengua ya no sangra, pero se siente rara cuando tú la tocas con tu lengua. Parece que ya no lloverá pero no quieres quitarte la chamarra, te gusta. Tú me gustas mucho vestida con mi ropa cuando estamos en mi casa, en mi cuarto, me gustas desnuda cuando nos bañamos juntos, pero la verdad es que últimamente las cosas no han ido suficientemente bien, ni la música, ni siquiera el jazz, han logrado que yo vuelva a sentir lo que sentía, intento convencerme de que todo va bien, pero no sé.

Fue aquella fiesta, salimos muy tarde y los dos habíamos tomado mucho, al principio no entendí bien lo que dijiste pero al repetirlo pude escuchar todo claramente, y me dolió. Ahora tú te ves muy feliz, yo también, pero no sé si sea cierto, la verdad es que aquellas palabras bajo ese faro azul me afectaron más de lo que deberían. Este faro azul bajo el que ahora te despediré antes de que subas al autobús, te diré que te amo y te daré un beso, tú te despedirás con la mano una vez más cuando estés arriba, yo sonreiré, pero no sé si sea cierto, no bajo este faro azul.

Creative Commons

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.