sábado, 9 de agosto de 2008

Sin prisa.

Escucha de nuevo ese sonido pero no puede saber si es real, le da miedo revisarlo y cree que lo que ha sentido sólo ha sido producto de su imaginación; tiene tanto miedo esperando a que eso pase que ya no puede saber si será bueno o malo, o podría no ser ninguna de esas cosas y ser en realidad una cosa completamente diferente, tampoco sabe que sería lo peor, quiere que ella llegue, pero tampoco tiene prisa.

Ya pasaron más de dos horas y la ciudad le asusta, nunca le ha molestado esperar pero también es verdad que antes nunca se había sentido tan solo; no sólo ya revisó su teléfono para darse cuenta de que nunca había sonado esa canción, las vibraciones que sentía resultaron tampoco ser reales, ha decidido por eso marcar, pero tampoco nadie le ha contestado del otro lado de la línea, no sabe qué hacer, esperará un poco más, tampoco tiene prisa.

No necesita consultar la hora una vez más para saber que ya es demasiado tarde, ha oscurecido y con cada minuto la ciudad lo asusta más. Fueron cinco horas las que él esperó, quizá no habría valido la pena esperar tanto por alguien, decidió irse. Va caminando con las calles vacías oyendo el ruido de motores lejanos, a veces le dan miedo también los automóviles o encontrar a alguien que quiera hacerle daño; preferiría mil veces por fin encontrarse a esa persona que tanto ha esperado, cree oír de nuevo esa canción, le parece que en su bolsillo algo vibra y esta vez parece muy real, podría ser ella pero no contesta, le da miedo perderla de nuevo y nunca encontrar a otra igual, no le importa pues no tiene prisa.

Creative Commons

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.