Nacieron al mismo tiempo y jugaban juntos en la infancia. Donde se cruzan los caminos de la libertad a la misma escuela fueron. Los números, las letras, la música, la bohemía, los amigos y su ciudad les forjaron el carácter. Juntos siempre, ambos, en todos lados. Crecieron juntos también, han dejado de crecer ya, igual juntos.Tan acostumbrados uno al otro como el mar a la arena que su presencia mutua no era ajena para alguno de ellos.
Han definido sus personalidades, uno sueña con construir barcos que lo lleven a ninguna parte, en poder estar con sus amigos y tomar con ellos unas cervezas o algún otro pretexto para convivir cuando todos tengan tiempo, cuando sueña le gusta tomar fotos y dibuja lo que las fotos no pueden captar, le gusta la música, es un poeta. Al otro le ha dado por vivir en ninguna parte con música todo el tiempo, le gusta también estar con sus amigos y beber cerveza, pero él siempre tiene tiempo para eso aunque los demás no lo tengan; le gusta abandonarse y viajar a dimensiones desconocidas sin importar la estación final, cuando viaja toma fotos increíbles pero casi siempre pierde los rollos sin haberlos revelado antes, es poeta también.
Nadie sabe bien como es que ha sucedido lo acontecido, al parecer uno de ellos cambió demasiado, quizá cambiaron los dos. Ambos saben lo que ha pasado pero ninguno reconoce aún que lo sabe. Cuando escriben, cada acento es un guiño de sus vidas, ahora no parecen escribir juntos y sus letras parecen peleadas. La realidad es que ahora uno duerme cuando el otro no, y uno duerme más que el otro; y así viven, tratando de probar que no dependen uno del otro, pero sólo se engañan y ocultan la verdad con aquellos anteojos oscuros que ahora usan. Ambos son mis amigos y creo que puedo decir que los conozco, sé que uno no puede estar sin el otro, por su bien espero se puedan reconciliar pues del otro uno es su contraparte y uno del otro también.
lunes, 23 de febrero de 2009
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