jueves 16 de julio de 2009

Después no hay nada .

No me gusta sentirme tan solo, veo el mar y una isla a lo lejos. Si pudiera estaría en el faro, fumando un cigarro y viendo la playa,o voltearía hacia la inmensidad del mar. Fumo un cigarro tras otro y los dejo enterrados en la arena, bebo la última cerveza lentamente, con ganas de que no se acabe nunca. Me siento en una piedra, limpio mis zapatos y espero a que aparezca el sol, allá lejos en el mar.


Me despiertan los primeros rayos del sol y me fumo algo que me hace sentir mejor, tengo ganas de estar con el mejor de mis amigos, pero me quedo aquí, esperando que alguien venga y me saque de todo esto y me lleve muy lejos; quiero salir corriendo pero no sé en que dirección haya menos obstaculos, estoy cansado de tropezar y me sigo metiendo porquerias en la nariz.


Los extraño mucho, hubiera deseado nunca dejar de estar con ellos, los hubiera podido abrazar muy fuerte para no dejarme caer, pero tenía tanto miedo de que se cayeran conmigo. Están los amigos, las fiestas, las drogas, todo ese alcohol que entra y sale de mi cuerpo, tantas pequeñas caidas que no logran arrastrarme y me meto de todo para levantarme, y a veces lo logro y todo es muy divertido, puedo pasar dos días seguidos riendo y pareciendo ser feliz, vomitando alcohol y emborrachandome de nuevo; tengo muchas drogas, pero nunca son suficientes. A veces se aterriza de la droga, se van los amigos y terminan las fiestas, y después, después no hay nada.


1 comentarios:

Mr. D dijo...

Interesante blog!
Saludos

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